
En el año 2006 inicie uno de los aprendizajes más hermosos de mi vida. Fue por esas "causalidades" de la vida que me ofrecieron coordinar un taller de teatro de chicos especiales (con discapacidad mental). Me acuerdo de la sensación de la primer entrevista, cuando fui a conocerlos.
Entré al salón y los doce chicos del grupo estaban ahí, tomando mate con galletitas, al instante se me vinieron todos encima, me abrazaron, me besaron, me contaron de todo y hasta uno se encargo por medio de un abrazo y un beso dejarme galletita pegada en el cachete. Algunos hablaban una suerte de idioma que yo no conocía hasta entonces, mientras que otro tenía una conversación muy intensa por un teléfono celular- la persona que me estaba presentando le pidió al muchacho que no sea maleducado y que corte para poder asistir a mi presentación, -Que corte? pensé yo sin decir nada, yo no había tardado en darme cuenta que el teléfono era de juguete. Y el muchacho dijo por su teléfono rosa con dibujos de caballitos... te llamo después por que estoy ocupado. Y cortó!
Pocas veces había experimentado la sensación de ser el más normal en una conversación entre un grupo de personas, y créanme, yo parecía todavía el más normal en ese momento. El rato pasó y escuché y vi cosas maravillosas, al final de la entrevista manifesté que nunca había trabajado con chicos especiales, que era mucho para mí, que me encantaría poderles trasmitir lo poco que sé sobre el arte del teatro pero que no tendría idea de cómo hacerlo, de cómo enseñarles. La respuesta fue la siguiente: ellos te van a enseñar cómo enseñarles...
Con el pasar de los días ese idioma que me había parecido tan extraño ya no lo era, los días estaban plagados de comunicaciones alternativas, donde a falta de palabras aparecían miradas, dibujos, sonidos que yo empezaba a entender. Al poco tiempo era yo el que le pedía al muchacho del teléfono que me lo pase y yo personalmente le decía al interlocutor mágico que llame después por que ahora estábamos en clase o en ensayo.
Cada mañana que me dirigí a esa Escuela durante casi tres años, era ir a un encuentro con amigos, era construir felicidad, era volcar mi trabajo en quien lo necesitaba de verdad, y en quienes no cultivan la maldad. Piensen. Jamás existiría la posibilidad de que a algunos de estos seres se les ocurra, inventar una bomba atómica, mandar a invadir un país, ni ninguna de todas las cosas que se nos ocurren a los humanos llamados normales. Por el contrario, su vida es esencial en amor.
La primer obra de teatro que montamos fue “El Quijote de la Mancha”. Me sorprendí al ver que algunos eran increíbles actores, cada ensayo era muy divertido y siempre hacíamos un recreo para compartir un mate, permítanme reproducirles algunos pequeños diálogos de estos recreos de los cuales tomé nota:
Matias pregunta -¿Por qué no vino Angélica hoy?
Porque tiene conjuntivitis -contesta Gaby
Matias - ¿y que es conjuntivitis?
Gaby- ¿No sabes lo que es? mirá que sos burro.. conjuntivitis es cuando se te pone la garganta violeta!!
O una vez le pregunte a Jose- vos por donde vivís?
Jose- y, yo vivo cerca de mi casa profe! querés “veni”?
En una ocasión estábamos tratando de construir para un cuento un personaje que era un súper héroe que tenia poderes, entonces le pregunte a los chicos si sabían que era el poder, y que poder podía tener este personaje?
Ezequiel contesto- podría tener el poder de poder ir a la plaza!
Y Gaby agregó: - El poder es poder ir al cine con la persona que uno ama, o poder tener una cena a solas.
Con la puesta de "El Quijote" tuvimos la suerte de llegar a la final de los Torneos Juveniles Bonaerenses en la categoría Teatro integrado. La presentación de la final era en la ciudad de Mar del Plata, así que ahí fuimos y convivimos una semana de hotel. Recuerdo que el día de la presentación de la obra yo estaba muy nervioso, quería que todo salga bien y quería además que ellos ganen, fue raro, era yo el único nervioso en todo el elenco (pondré una foto muy ilustrativa de las caras de ellos y la mía minutos antes de la presentación)

La función fue increíble, yo adelgace 3 kilos en esos 45 minutos, al final del día el jurado cito a los diez grupos que habían concursado en la final para dar los "resultados".
Estábamos en un Teatro y cada representante de cada Municipio tenía una fila en el teatro, nosotros éramos de Lanús y estábamos en la fila 7, atrás nuestro en la 8 estaba La Matanza, que eran realmente muchos, me acuerdo que se encendieron las luces del escenario y el jurado se acerco a los micrófonos para dar el resultado, para decir quien había ganado, la gente de la Matanza empezó a gritar y a corear un cántico que decía así : - LA MATANZA! LA MATANZA! yo no podía respirar de los nervios y en la fila de atrás se escuchaba cada vez mas fuerte el cantico! LA MATANZA, LA MATANZA! yo no podía más de la ansiedad, quería escuchar el resultado y en eso veo que mi grupo también se para y empieza a agitar las manos y aplaudir, y para mi sorpresa mi grupo se pone a cantar al compas de la fila de atrás LA MATANZA! LA MATANZA!
Era otro aprendizaje mas sobre otra manera de vivir, para mi grupo de teatro, para los chicos no había ni ganadores ni perdedores en esa situación, pensar en ganadores o perdedores solo era otro egoísmo de nosotros mismos, todos habíamos ganado, porque habíamos echo lo que nos gusta, porque habíamos dicho lo que queríamos decir, y eso que queríamos decir era lo que estábamos haciendo: INTEGRANDONOS!!!
